¿Por qué la gente cambia? ¿Cómo lo hace? ¿Cuándo es exitosa y cuáles son las barreras?
¿Por qué es tan común que hagamos propósitos de fin de año, pero no los cumplimos?
Por si no me has leído antes, me presento. Soy Tatiana Rodríguez y doy clases de cambio organizacional, liderazgo, ética y temas relacionados; soy diseñadora y tengo una maestría y un doctorado en educación.
He dedicado gran parte de mi vida a estudiar por qué la gente cambia.
En mi recorrido de intentar entender el cambio, me he encontrado con algunos conceptos fascinantes. Este artículo se dedica a tres de ellos: cambios técnicos, cambios adaptativos y las implicaciones que el cambio trae para la identidad.
Cambios técnicos: un problema para cada solución
¿Uno se rompe un brazo? Radiografía, yeso, inmovilización y se soluciona.
¿Le duele la cabeza? Una pastilla puede resolverlo.
Los cambios técnicos ocurren cuando el problema está definido con claridad y podemos apenar a conocimiento que ya tenemos. Puede que necesitemos llamar a un experto e invertir recursos, pero son problemas donde con implementar una serie de acciones ya podemos solucionar la situación.
Solucionar problemas técnicos necesita menos tiempo y, usualmente, menos resistencia que los problemas adaptativos.
¿Qué son los cambios adaptativos?
Este tipo de cambios se relacionan con problemas del tipo dejar de fumar, bajar de peso, comunicarse más eficazmente, organizar mejor el tiempo, enfrentar una condición cardíaca, resolver el tráfico de una ciudad…
Son problemas mucho más complejos que no tienen soluciones directas. No hay un experto al que le podamos llamar y nos diga qué hacer con una serie de pasos definidos y sistematizados.
Por supuesto, hay soluciones técnicas para dejar de fumar, para adelgazar, los problemas cardíacos y hasta para el tema del tráfico.
Uno puede, por ejemplo y dependiendo del caso, usar parches de nicotina, tomar malteadas especiales, tomar pastillas, hacerse una cirugía o poner una restricción de circulación dependiendo de ciertos criterios y características de los carros de la gente.
Sin embargo, la implementación de estas soluciones técnicas requiere que las personas se involucren de una manera en la que los cambios técnicos no requieren.
El cambio técnico se trata de aplicar conocimientos que ya tenemos y la mayor parte de la implementación recae sobre la persona que tiene autoridad, el líder o el experto.
Por otro lado, el cambio adaptativo trata de aprender cosas nuevas y lo implementan las personas que tienen que cambiar.
Y esto explica la frustración que a veces sentimos en nuestra vida al solucionar problemas adaptativos con soluciones técnicas. De hecho, a veces, hacerlo así puede empeorar la situación, llevarnos a desperdiciar recursos y dinamitar la motivación de querer hacer algo más al respecto.
Enfrentarse a retos adaptativos con soluciones técnicas no es suficiente
Los cambios adaptativos necesitan por lo general mucho más tiempo y enfrentan mucha más resistencia que los cambios técnicos.
Aquí es donde entra en juego el tema de la identidad. Es decir, la comprensión que tenemos de nosotros mismos.
En este orden de ideas, la identidad se negocia con otros. Con esa negociación entre lo que yo creo de mí misma y lo que los otros creen y dicen de mí, se van negociando ideas sobre quién soy.
Por ejemplo, yo puedo decir que soy chistosísima, pero si la gente jamás se ríe de lo que yo digo, entonces no soy tan chistosa.
El cambio adaptativo implica que nos hagamos preguntas que parecen sencillas, pero que pueden llevar a que la cuestión se ponga muy complicada:
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¿Quién soy?
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¿En quién quiero convertirme?
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¿En quién se espera que me convierta?
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¿Quién debo dejar de ser?
Y se complica, sobre todo con la última pregunta, porque hay aspectos de nosotros mismos a los que estamos apegados de tal manera que podemos ver un cambio que parece positivo como una verdadera amenaza para cosas que son importantes para nosotros.
Los cambios adaptativos implican renegociar valores
Y con frecuencia no solo eso, sino también renegociar nuestras creencias, hábitos e incluso nuestras lealtades con otros y nosotros mismos.
Por ejemplo, digamos que quiero volverme una persona más ordenada, pero que a la vez yo me entiendo a mí misma como creativa y en mi mente tengo la idea de que la creatividad está conectada con el desorden y la espontaneidad.
En ese caso, me resultaría muy difícil tener un escritorio en orden y tener una rutina porque puede que hacerlo vaya en contra de mi idea de arte y expresión.
Tocaría en ese caso trabajar en quién entiendo que soy y cómo entiendo que esa idea funciona para mí. A esto se le llamada trabajo de identidad y hay toda una literatura sobre el tema, en el cual no profundizaré porque es grandísimo.
Lo que sí quiero dejarte es la idea de que una de las razones por las que cambiarnos a nosotros mismos, nuestros grupos y nuestras organizaciones es difícil pasa por tratar los retos adaptativos con problemas técnicos.
Si estás persiguiendo una meta, un propósito un sueño en este momento te invito a preguntarte qué aproximaciones técnicas te pueden ayudar, pero sin dejar de lado las preguntas adaptativas difíciles que necesitas hacerte para lograr cumplir lo que tienes en mente.
¿Quieres aprender más sobre el tema?
Como siempre, te dejo algunas lecturas y enlaces recomendados. Especialmente, te animo a echar un vistazo al libro de Heifetz y Linksy “Liderazgo en la línea”.
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